Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.



sábado, 24 de noviembre de 2012

Los compañeros que no tienen precio.



El próximo día 11 se jubilará uno mis compañeros de hace 20 años cuando empecé a trabajar, él ya llevaba otros 20 años más o menos en la compañía, recuerdo que cuando llegué él era uno de los sindicalistas más ruidosos que teníamos en la empresa, era abrir la boca él y callarnos los demás para escucharle y aplaudirle de verdad después.

Es una de esas personas íntegras, con sus convicciones bien definidas, que cree sobre todo en el compañerismo entre las personas y en que todos debemos ayudarnos unos a otros, defiende siempre al débil, al que más ayuda necesita y nunca en todos los años que lleva en la empresa ha dejado de protestar por lo que él considera injusto.

Cuando su sindicato empezó a pudrirse porque empezaron a fallar a la clase trabajadora y se arrimaron más a otras clases por encima, entonces él se marchó, los dejó y se afilió a otro sindicato más pequeño pero que seguía mirando, exclusivamente, por la clase trabajadora, sin aliarse con los de arriba, sin olvidarse de los de abajo.

Pedro es uno de los mejores compañeros que hemos tenido y que siempre tendremos, él es ante todo una BUENA PERSONA.
Espero que te vaya muy bien compañero, de verdad, de corazón y aquí nos dejas a los que siempre te hemos seguido, y siempre te seguiremos queriendo, algo más desvalidos y temerosos por lo que se nos avecina pero siempre con las ideas claras y teniendo presente en todo momento lo que nos has enseñado durante todos estos años, seguiremos en la lucha, por mi parte mucha de esa lucha gracias a tí, a los sindicalistas de verdad.

Antes de irse nos ha mandado unos cuantos correos y, entre otros, esta es una más de las lecciones que nos ha enviado:



Aquella podía ser una mañana más, como cualquier otra.


Una persona baja en el metro de Nueva York, vistiendo jeans y camiseta. Se para cerca de la entrada, saca un violín de la caja y comienza a tocar con entusiasmo para la multitud que pasa por ahí.

Tocó durante 45 minutos, y fue prácticamente ignorado por todas las personas que pasaron.

Nadie sabía que el músico era JOSHUA BELL, uno de los mejores violinistas del mundo. Algunos días antes, Bell había tocado en el Sympohony Hall de Boston, donde los asientos costaban más de mil dólares...

La experiencia en el metro, grabada en vídeo, muestra hombres y mujeres de andar ligero, taza de café en la mano y celular al oído...INDIFERENTES AL SONIDO DEL VIOLÍN.

La iniciativa realizada por Washington Post, era la de lanzar un debate sobre valor, contexto y arte.

La conclusión es que estamos acostumbrados a dar valor a las cosas cuando están en un contexto.

Bell, en el metro, era una obra de arte sin moldura.

Un artefacto de lujo sin etiqueta del diseñador.

Este es un ejemplo de tantas cosas que pasan en nuestra vida, que son únicas, singulares y a las que no damos importancia, porque no vienen con la etiqueta de precio.

¿Será que estamos dando valor sólo a aquello que viene con la etiqueta del precio?
Será que nuestros sentimientos y nuestra apreciación de la belleza son manipulados por el mercado, los medios de comunicación y por las instituciones con poder financiero...


No se compra la amistad, el amor, el afecto.

No se compra cariño, dedicación, abrazos y besos.

No se compra el rayo de sol, ni las gotas de lluvia.

La canción del viento que pasa silbando por el tronco hueco de un árbol es gratis.

El niño que corre de forma espontánea a nuestro encuentro y se cuelga en nuestro cuello, no tiene precio.

El collar que ellos hacen alrededor de nuestros cuellos con sus bracitos, no está en venta en ninguna joyería.


Y el calor que transmite, dura lo que dure nuestro recuerdo.

El aire que respiramos, la brisa que enreda nuestros cabellos, el verde de los árboles y el colorido de las flores nos es dado gratuitamente.

Pensemos en ésto y aprovechemos más todo lo que está a nuestro alcance, sin precio, sin patente registrada, sin etiqueta del diseñador.

Usufructuemos de los momentos de ternura que los amores nos ofertan, intensamente, entendiendo que siempre la manisfestación del afecto es única, extraordinaria, especial.



.......eso es lo que precisamos aprender a valorar.

Aquello que no tiene precio porque no se compra.  
                                         GRACIAS PEDRO, COMPAÑERO.  


2 comentarios:

El Tito Sami dijo...

Qué bonito, hermana.

Qué buen compañero de viaje, qué afortunada has sido.

Sabes que me identifico mucho con este tipo de cosas. Mi ser, es así. Creo en unos valores por encima de todas las cosas.

Y creo sinceramente que NADA DE LO QUE NOS PUEDE HACER REALMENTE FELICES PUEDE COMPRARLO EL DINERO.

Sé que personas así marcan, seguro que has aprendido mucho teniéndole como compañero y estoy seguro de que siempre lo tendréis ahí y podréis contar con él siempre.

Gracias, hermana, por ser así, por tu compromiso y tu lucha por un mundo mejor, más justo y más bueno.

Te quiero y siempre estaré a tu lado.

Lamamy dijo...

Ha sido un placer trabajar con él, una de las personas que más me ha hecho pensar en que no hay que dejar de luchar por lo que cada uno considera justo.

Nos enseñó mucho a muchos jóvenes que empezábamos a trabajar y que no sabíamos nada de la vida, por eso su despedida va a ser multitudinaria, somos muchos los que le apreciamos de verdad.

Un beso hermano, ya sabes que yo siempre estaré a tu lado también, para lo que necesites, siempre.

 
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