Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.



martes, 22 de junio de 2010

Celebramos el cumple de los titos.

El sábado pasado estuvimos en casa de los titos Raúl y Yoli celebrando su cumpleaños.

Esta vez les tocó a ellos la preparación y nosotros fuimos a mesa puesta.

Visto que son ya muchos los años, Iara y Noa les ayudaron a soplar las velas...


Luego le tocó al tito Raúl abrir el champán...




Y es que nos enteramos de que además del cumpleaños de los titos, había que celebrar también que, si todo va bien y yo estoy segura de que esta vez sí, para el próximo mes de Marzo Iara y Noa tendrán un primit@ nuevo.
Enhorabuena también a los futuros papys.






Gracias titos por la invitacion, lo pasamos muy bien.

2 comentarios:

Elpapy dijo...

Primeramente felicitar por partida doble. Para los que cumplieron años, Raul y Yoli. Por otro lado a los futuros padres, Samuel y Susana.

Felicidades y enhorabuena de corazón

En homenaje a Saramago quiero dedicarles este regalo a los cumpleañeros y por que no a los futuros padres con este precioso texto.

La Edad que tengo

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo... ¡Qué importa éso!

Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo! No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven... no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... Valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!

Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

Lamamy dijo...

Precioso cariño, como todo lo que escribes.

Felicidades de nuevo a todos.

 
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