Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.



martes, 8 de enero de 2013

Carta de una madre a su hija.



Carta de una madre a su hija:

 "Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.

 Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor.

Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.

Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no pongas esos ojos ni esas caras de desesperada.

Recuerda mi querida hija, que yo te enseñé a hacer muchas cosas, como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

 El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme.

Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante.

Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primeros pasos.

Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor.

Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija".

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3 comentarios:

El Tito Sami dijo...

Jo, qué bonito.

Me he emocionado al leerlo.

Espero tenerlo en cuenta y llevarlo siempre muy presente.

Sin duda, el mejor regalo que podemos hacerle a nuestros mayores (y a los que no son nuestros) es darles todo nuestro apoyo, compañía, calor, cariño y amor.

He entrado en una etapa muy sensible y positiva de mi vida y sólo quiero llevar siempre presente en mi día a día cosas como éstas.

Un abrazo muy grande y besos gigantes para todos, Familia.

Lamamy dijo...

Me alegro mucho de ello hermano, está claro que es por lo único que merece la pena vivir, por dar importancia sólo a lo que verdaderamente la tiene.

Con los años te vas dando cuenta de ello y dejas de comerte el coco por cosas que, en realidad, no tienen ninguna importancia, porque se trata únicamente de disfrutar todo lo que podamos, ser felices y sufrir lo mínimo posible.

Te quiero, y felicidades otra vez viejales !!!!
(te lo digo con la boca pequeña que yo no puedo hablar mucho).



Lamamy dijo...

Me alegro mucho de ello hermano, está claro que es por lo único que merece la pena vivir, por dar importancia sólo a lo que verdaderamente la tiene.

Con los años te vas dando cuenta de ello y dejas de comerte el coco por cosas que, en realidad, no tienen ninguna importancia, porque se trata únicamente de disfrutar todo lo que podamos, ser felices y sufrir lo mínimo posible.

Te quiero, y felicidades otra vez viejales !!!!
(te lo digo con la boca pequeña que yo no puedo hablar mucho).



 
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